Gracias por llegar hasta aquí, a leer estas palabras.
Pues porque como primer post, es el más importante, y es aquí donde entenderás un poco de quién soy y de cómo soy. Y a pesar de que mi historia no será la más impactante, sé que te puede ayudar, así que por eso te invito a leerla:
Tal como te adelanta el blog, soy emprendedora. Pero esto no siempre fue así. A decir verdad siempre observé el camino de mi vida como un camino dictado, un camino preestablecido. Un camino implantado, tal vez.
Toda mi vida crecí bajo la idea de que sólo existía este camino. Siempre creí que la vida mantenía esa linealidad de: ir al colegio - ir a la universidad - recibirme - conseguir un empleo estable - casarme - retirarme. Realmente para mí no había un plan B. Debía seguir cada paso para obtener una vida digna, satisfactoria. En mi mente esa era la única opción.
Desde chica siempre fui una apasionada por la lectura. En parte se lo debo a mi madre, por inculcarme y transmitirme dicha pasión, por despertarme la emoción de preferir sumergirme en palabras más que en pantallas (aunque he tenido mis épocas), pero aún así, las ganas de llegar a tener una biblioteca tan grande como la de la Bella y la Bestia aún persisten ☺
Y era tanto el amor que le tenía a mis libros, que de momentos solo ellos conformaban la lista de mis mejores amigos. Y parece un poco paradójico, porque a pesar de que muchas palabras entraban, pocas salían. "La chica de pocas palabras" decían. Yo creo que tenía tantas de ellas, dentro de mi desorden mental. El cuento es que nunca fui una persona extrovertida, ni mucho menos charlatana. Siempre al margen, buscando pasar desapercibida. No fue fácil. Esos años de adolescencia fueron los más duros. En un ámbito tan hostil como es la escuela, era normal encontrarme paseando en soledad por los rincones del colegio. Lo bueno, para ser un poco optimistas, es que aprendí a valerme por mí misma. Recuerdo a mi padre decirme algo que me quedó grabado por siempre: "nunca dependas de nadie en tu vida". Eso me volvió increíblemente fuerte, pero al mismo tiempo, selló un escudo ante el mundo.
Fueron muchos años de aprendizajes aquellos, y lo cierto es que si no hubiera pasado por todo ello, hoy no sería la persona que soy. Lo que no te mata te hace más fuerte, no dicen?
Así que pasé gran parte de mi vida conviviendo con limitaciones, complejos y "voces" mentales a las que les hacía demasiado caso. Que no estaban ahí para ayudarme y protegerme, como pensaba. Todo lo contrario. Mi vida era un desastre, y lo único que hacía era refugiarme en la lectura, la música o la danza.
Cuando comencé la universidad, las cosas cambiaron un poco. Ya saben, etapa nueva, vida nueva. En teoría, claro. En la práctica no puedes mudarte de piel tan fácilmente. Me decidí a estudiar Licenciatura en Biotecnología y Tecnicatura en Tecnología Ambiental (sí, dos carreras y en simultáneo).
Ahora lo que quiero contarte es un poco de cómo comencé a emprender. Sucede que una tarde de sábado acomodando y ordenando la casa, me topé casualmente con el libro "Padre rico, padre pobre". Me llamó la atención y decidí leerlo. Créanme que no me esperaba toda la información de valor que hay en ese libro. Jamás en mi vida había tenido el más mínimo acercamiento a lo que es la inteligencia financiera. Lo único que me pregunté cuando lo terminé ese mismo día fue: ¿cómo nadie me dijo que lo leyera antes, si hasta lo tenía en mi propia casa? La cuestión es que me abrió los ojos a querer saber más del tema, y como soy una persona muuuy curiosa, empecé a incorporar toda esta nueva información con entusiasmo.